Hay viajes que empiezan en una carretera y terminan en un paisaje. Este empieza en Alcántara, entre piedras que llevan siglos aquí, y acaba en Monfragüe, donde conviene mirar hacia arriba. O hacia todos lados.
Por el camino aparecen dólmenes, castillos, ríos, dehesas y pueblos de frontera. La carretera pasa de la historia al paisaje casi sin avisar. Y cuando llega el Tajo, toca cambiar de ritmo: caminar, navegar, levantar la vista.
Te proponemos una escapada muy rocosa, de las que dejan huella, fósil en este caso. Da igual si te va la geología o no, los espectaculares paisajes de este recorrido por el geoparque Villuercas Ibores Jara te van a dejar sin aliento: sinclinales, anticlinales, crestones de cuarcita, pedreras y fósiles por doquier, bien regado todo por las cristalinas aguas de los ríos que nacen en estas serranías y rodeados de impresionantes bosques de alcornoques, robles melojos y castaños.
Pongamos que te gustan las aves, o que te gustaría iniciarte en la observación de estos magníficos animales. Todo Territorios UNESCO ofrece inigualables oportunidades para hacerlo, pero esta escapada que te proponemos agrupa en sí misma lo más granado de las más de 250 especies presentes en ellos: grandes águilas, halcones, buitres, cigüeñas negras y un sinfín de pequeñas aves te esperan en imponentes escenarios de roca y bosque.