Castaños de Calabazas
La majestuosidad de este conjunto radica en su longevidad y en los troncos esculpidos por el tiempo, destacando el ejemplar conocido como el "Postuero", con un perímetro de base realmente asombroso.

Si te apetece un paseo por el geoparque Villuercas Ibores Jara, hay una parada obligatoria en Castañar de Ibor para conocer a los castaños de Calabazas. ¡Ojo! no es un solo árbol, sino un conjunto de diecisiete ejemplares que parecen sacados de una fábula antigua. Lo que los hace especiales no es solo su tamaño, que impone, sino su edad; algunos de estos gigantes superan los setecientos años, lo que significa que ya estaban allí antes de que Isabel la Católica o Cristóbal Colón nacieran.

Lo más curioso es su resiliencia. A pesar de los siglos y de haber sido explotados tradicionalmente para obtener madera y castañas, han desarrollado troncos huecos y retorcidos con formas casi escultóricas. Caminar entre ellos es entender la relación simbiótica entre el ser humano y el medio natural. Son árboles que han alimentado a generaciones y que hoy, ya jubilados de su labor productiva, descansan como monumentos vivos en la garganta que le da nombre. De Calabazas, claro.

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