Enebro de Carrascalejo
Antaño este enebro sirvió de hito para marcar el lindero entre fincas. Su copa se respetó para dar sombra durante la siega y, tras el abandono del cultivo, continuó ofreciendo refugio vital al ganado.

En el extremo oriental del geoparque Villuercas Ibores Jara, hay un vecino que merece un saludo pausado. Hablamos del enebro de Carrascalejo, un ejemplar de Juniperus oxycedrus de unos 350 años de edad que es pura resistencia vegetal.

Lo interesante de este árbol es su rareza botánica. En una tierra donde los alcornoques, encinas y robles suelen llevarse todo el protagonismo, encontrar un enebro con este porte y longevidad es como hallar una pieza de coleccionista en mitad del monte.

La localidad donde se ubica, Carrascalejo, fue fundada por antiguos colmeneros y guarda en este árbol la memoria viva de siglos de pastoreo y evolución rural. Es el lugar perfecto para hacer un alto en tu Grand Tour, lejos de las prisas, y simplemente observar cómo sus ramas han desafiado al tiempo.

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