Castillo de Marmionda
Leyendas trágicas, vistas de infarto sobre cuarcita armoricana y pura épica medieval en el balcón más auténtico de Portezuelo. Después lánzate a buscar aves en los Canchos de Ramiro ¡Un no parar!

El castillo de Marmionda, en Portezuelo, es de esos que ves ahí arriba, plantado en su risco, y entiendes que lleva siglos en modo “control absoluto”. Y con razón: nació en época musulmana, lo retocó la Orden del Temple y lo reforzaron los señores de Alcántara, que eran muy de dejar las cosas bien atadas.

El camino que sube hasta él serpentea entre vegetación mediterránea y rocas, y ya arriba dehesas, sierras y un silencio solemne. Pero lo realmente jugoso aquí es el cotilleo medieval: la tragedia de la bella Marmionda.

Cuenta la leyenda que la hija del señor de la fortaleza se enamoró de un capitán cristiano —el típico drama de fronteras— y, tras una escaramuza a los pies del muro, creyó ver a su chico muerto. ¿La solución lógica? Se lanzó al vacío desde la torre. Lo irónico es que el caballero solo estaba inconsciente y, al despertar y ver el drama, se atravesó con su propia espada. Ni en las mejores plataformas de streaming tienen estos guiones.

COMPLEmenTA TU VISITA

Lo que no puedes perderte cerca

Lugares relacionados para continuar descubriendo.