Caminos del Arte Rupestre:
Cueva Chiquita
El salvaje paisaje de la cuarcita armoricana en el desfiladero del Ruecas y el arte rupestre de la cueva de la Chiquita, que no es tan chiquita como pudiera parecer; un tándem para toda la familia difícil de igualar.

En Cañamero, nuestros antepasados ya se marcaban unos grafitis muy potentes. La prueba está en la cueva de la Chiquita (o de Álvarez), un rincón estratégico en el desfiladero del río Ruecas, cuyas pinturas forman parte del itinerario cultural europeo Caminos del Arte Rupestre Prehistórico.

No es una cueva como tal, sino un abrigo de cuarcita que les servía también de lienzo, en el que plasmaron su mundo con estas valiosas pinturas rupestres de estilo esquemático.

El acceso al abrigo es muy sencillo; incluso se puede llegar a pie desde Cañamero, que es lo más recomendable, y eso te permitirá disfrutar del río Ruecas, del relieve apalachense del geoparque Villuercas Ibores Jara y de las numerosas aves que habitan estos crestones. Y si vienes con niños se sentirán como Indiana Jones buscando tesoros, claro.

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