Lorera de la Trucha
Aunque hoy lo vemos como una rareza, este árbol es un fósil viviente que convivió con climas mucho más cálidos. Su resiliencia en este microclima es un recordatorio silencioso de la capacidad de adaptación de esta especie.

Cerca de Alía, en la garganta de la Trucha, podemos encontrar uno de los conjuntos más extensos y mejor conservado de esta especie en la península ibérica. Más de mil ejemplares adultos mezclados entre acebos, durillos o madroños en un entorno de ribera único. Hablamos del loro o Prunus lusitanica, que no es solo un árbol, sino un superviviente de la era Terciaria, donde predominaba la flora paleotropical.

Imagínate que son los últimos restos de la laurisilva que cubría la zona hace millones de años, mucho antes de que el clima se volviera más seco y frío. Mientras otros desaparecieron, esta especie encontró en las umbrías del geoparque Villuercas Ibores Jara su rincón ideal para resistir al paso de los milenios.

Es una parada perfecta para entender que la naturaleza tiene mucha memoria; saludar a este loro es, básicamente, saludar a un dinosaurio en forma de planta.

COMPLEmenTA TU VISITA

Lo que no puedes perderte cerca

Lugares relacionados para continuar descubriendo.