Peña Buraca
Para completar tu inmersión en las piedras sagradas a este lado del Tajo, no te pierdas la peña Carnicera en Mata de Alcántara o el imponente menhir del Cabezo, en Alcántara.

Hay piedras que parecen mirarte. Si vas a la Peña Buraca nos lo cuentas, por favor; es la reina del ensimismamiento progresivo. Si la miras, estás perdido. Bueno, tampoco tanto.

La llaman popularmente el canchal de los Ojos y, al tocar ese granito rugoso y frío, notas enseguida que no es un simple pedrusco; es un altar rupestre, un santuario horadado que te deja con alguna que otra pregunta: ¿prehistórico, pueblos prerromanos, romano? Una pista: aunque su pasado es difícil de precisar, ciertos hallazgos la sitúan en el Bajo Imperio Romano.

Mira bien la hendidura sobre los ojos a modo de ceja; sugiere que la roca sirvió de soporte para algún ritual. Y si exploras los alrededores, encontrarás tumbas antropomorfas y lagares rupestres. Por cierto, un sendero totalmente accesible llega hasta ella.

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