- 2 días
- 36 / 37 km.
- En coche / Moto
Aquí no hace falta correr. La carretera se abre entre encinas, las paredes empiezan a contar cosas y el paisaje, por lo bajini, va ganando terreno.
El primer día va de dejarse llevar: murales que aparecen donde uno menos los espera, dehesas que parecen no terminar nunca, rapaces haciendo su vida allá arriba y pueblos donde todavía queda tiempo para mirar.
El segundo cambia de tercio. Brozas saca a pasear sus palacios, sus escudos y hasta a El Brocense, que ya en el siglo XVI tenía aquello de mirar las cosas con ojos propios. Después, Alcántara pone el listón bastante alto: Roma, el Tajo y un puente que lleva casi dos mil años sin entender eso de jubilarse.
Dos días, mucha piedra, bastante paisaje y alguna que otra razón para bajarse del coche. Porque el camino fácil puede ser también el más aburrido.
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➸ DÍA 01 (36 km.) · Ver mapa
Salorino → Herreruela → Brozas
➸ DÍA 02 (37 km.) · Ver mapa
Brozas → Alcántara

Salorino, un pueblo con arte
Empezamos en esta localidad de la sierra de San Pedro, donde las calles se han convertido en una particular galería de arte gracias a los murales de la reserva de la biosfera del Tajo Internacional. No hace falta buscar un museo: aquí está a pie de calle y, además, sin audioguía que te diga cuándo emocionarte. → TOP: en el centro de recepción del Tajo Internacional te darán las claves.

La dehesa toma el volante
Ahora sí: carretera paisajística. El paisaje se abre entre encinas y alcornoques mientras la sierra de San Pedro acompaña el recorrido. → TOP: mira al cielo de vez en cuando; es territorio de grandes rapaces. Si aparece un buitre, un águila o un alimoche, procura no confundirlo con una mancha en el parabrisas.

I ❤ Herreruela
Herreruela introduce otra cara del paisaje: la dehesa como territorio de ganadería y forma de vida. Aquí puedes acercarte a experiencias vinculadas a la naturaleza, como la berrea, la visita a una ganadería (Toros de Pablo Mayoral) o el birding. ➸ TOP: acércate al C. I. del contrabando y el bandolerismo de la localidad y descubrirás historias emocionantes.

El paisaje sigue contando
Dejamos Herreruela rumbo a Brozas. La carretera vuelve a cruzar dehesas y horizontes abiertos. Es uno de esos tramos donde el navegador insiste en decirte cuánto falta y el paisaje te invita a fluir, a dejarte llevar.

Brozas monumental
Llegamos a Brozas y cambia el decorado. Iglesias, palacios, casas blasonadas y arquitectura monumental explican el poder que llegó a concentrarse aquí. Brozas fue declarada Conjunto Histórico en 2016. Si vas lo comprenderás.

Santa María la Mayor y otros éxitos brocenses
Santa María la Mayor es una de las grandes piezas del patrimonio de Brozas. Además conseva el castillo, palacios y casas blasonadas que cuentan, sin necesidad de demasiadas explicaciones, quién tenía poder.

Y por si fuera poco, la ZEPA Urbana del cernícalo primilla
Brozas tiene una particularidad poco habitual: es ZEPA urbana y sus edificios históricos sirven de refugio al cernícalo primilla. Aquí patrimonio y naturaleza comparten portal. → TOP: como punto final, acércate al parque periurbano de conservación y ocio Charca de Brozas y Ejido.
FINAL
Hoy hemos pasado de los murales de Salorino a la dehesa, de las rapaces al contrabando y de la encina al señorío de Brozas. No está mal para 36 kilómetros. Pero esto es la sierra de San Pedro: aquí las distancias se miden mejor en historias que en kilómetros. Mañana cambiamos la dehesa por Roma, el señorío por la frontera y las encinas por el Tajo. Y todavía queda un puente que lleva casi dos mil años esperando.

Aquí había señorío. Y se nota
Brozas fue desde el siglo XIII sede de la Encomienda Mayor de la Orden de Alcántara. Su trazado medieval parte de Santa María la Mayor y se abre en calles donde aparecen iglesias, conventos, casas solariegas y palacios. Vamos, que aquí la humildad arquitectónica no fue precisamente tendencia.

La iglesia que se quedó en el centro: Santa María la Mayor
Santa María la Mayor ocupa el corazón de la antigua trama de la Orden de Alcántara. A su lado se encuentra el palacio o castillo de la Encomienda, y alrededor se organiza buena parte del conjunto histórico.

Casas solariegas y balcones de esquina. Aquí los escudos hablan
Bravo, Argüello, Flores, Condes de Canilleros… los apellidos se multiplican por las fachadas y las casas solariegas recuerdan quién mandaba por estos pagos. Fíjate especialmente en los balcones de esquina, un elemento tradicional de la arquitectura cacereña del XVI.

El hombre que puso la gramática patas arriba: "El Brocense"
Pues sí, nació aquí. Uno de los grandes humanistas españoles del siglo XVI. Gramático, profesor y filólogo, defendió una forma de estudiar la lengua basada más en la razón que en repetir lo que otros habían dicho. Una actitud bastante moderna para alguien nacido hace cinco siglos.

Por carretera paisajística
Salimos de Brozas y la arquitectura desaparece poco a poco detrás de nosotros. Entra la dehesa: encinas, horizonte abierto y ese paisaje que parece no terminar nunca. Entre medias, Villa del Rey y Mata de Alcántara, donde recomendamos el merendero del embalse del pueblo, para rebajar la euforia de tanta dehesa.

Y de repente… Alcántara
Alcántara viene del árabe Al-Qantarat, “el puente”. Un nombre bastante práctico, porque durante siglos esta enorme construcción romana ha sido precisamente la gran puerta de entrada a la villa y al territorio. ➸ TOP: piérdete entre sus calles señoriales y solariegas, por algo es Sitio Histórico; y visita el conventual de San Benito. Nos lo agradecerás.

La gran parada, el puente romano
Aquí la carretera tiene un problema: en cuanto aparece el puente, cuesta bastante seguir conduciendo. Estás ante el gran puente. Construido entre los años 103 y 104 d. C. bajo el emperador Trajano, el puente fue obra de Cayo Julio Lacer y lleva casi dos mil años salvando el Tajo. El hombre prometió que duraría “por siempre”. De momento, va cumpliendo. ➸TOP: párate en mitad del puente. Durante siglos pasaron por aquí personas, mercancías y ganado. Hoy pasan viajeros con móvil en mano. Cada época tiene sus prioridades.

Menhir del Cabezo
Después de pasar el día hablando de la Orden de Alcántara y de Roma, aparece una piedra que ya estaba aquí mucho antes, el menhir del Cabezo. Un gigante de unas doce toneladas que vuelve a poner sobre la mesa una pregunta muy sencilla: ¿cómo demonios movían esto nuestros antepasados? Puedes llegar a él a través de una ruta circular a pie (o bici) bastante recomendable: PR-CC 105 Circular Alcántara - Estorninos.
FINAL
Hemos empezado entre dehesas y murales y terminamos junto a una piedra que ya estaba aquí cuando Roma todavía no sabía que algún día tendría que construir un puente sobre el Tajo. Brozas, Alcántara, Roma, la Orden, el paisaje y los primeros pobladores.