DE ROMA Y LA ORDEN DE ALCÁNTARA
ETAPA 02

De Roma a la eternidad.
Megalitismo, naturaleza y arte a raudales.

Ni pero ni pera, esta ruta por la Raya te mantendrá activo por fuera y por dentro: rutas, birding, megalitismo, conjuntos históricos y mucha agua, la del Tajo, claro. Ya sabes, paso corto y camino largo.

  • Inicio / Fin: Valencia de Alcántara - Alcántara
  • Territorio: Reserva de la biosfera transfronteriza del Tajo-Tejo Internacional
  • 9 municipios y más de 30 recursos destacados

¿Todavía en Valencia de Alcántara? Normal, ese Barrio Gótico atrapa más que una red de pesca en el Tajo. Pero despierta, que la segunda etapa del Grand Tour es pura adrenalina en la Raya. Deja atrás la Boda Regia y la iglesia de Rocamador para vibrar en los próximos 105 km.

Salimos de Valencia en dirección al monumento natural de la Data. Un berrocal de gigantes donde los primeros pobladores, unos artistas del megalitismo, plantaron dólmenes como el Mellizo o los de la Data para recordarnos que ellos ya tenían ‘home office’ estable hace milenios. Y si quieres mística, pásate por los caminos de arte rupestre prehistórico de Puerto Roque. El pequeño sendero para acceder a él ya merece la pena. Una vez que llegas, las vistas y las pinturas rupestres te dejarán croqui.

Seguimos la línea hacia Herreruela y Salorino por una carretera paisajística de esas en las que bajar la ventanilla y sacar el codo es obligatorio. A tu derecha, la sierra de San Pedro te vigila; es territorio birding nivel experto donde las rapaces te miran con aire de superioridad. Aquí la naturaleza manda: dehesas infinitas que parecen un fondo de pantalla de Unsplash, pero en 8K.

Llegamos a Brozas, un conjunto histórico con un señorío que asusta y una ZEPA urbana donde los cernícalos primilla tienen mejores áticos que nosotros. Atentos a sus iglesias y palacios blasonados, no dejarán de sorprenderte. Por algo es conjunto histórico desde 2016.

Seguimos nuestra etapa. Cruzamos las espectaculares dehesas de Mata de Alcántara —un mar de encinas que no se acaba nunca— hasta que, ¡pum!, aparece el sitio histórico definitivo: Alcántara. Su puente romano es el rey de la frontera, un coloso del siglo II que lleva dos mil años viendo pasar el agua del Tajo sin despeinarse. Y no te pierdas el  cercano menhir del Cabezo, un titán de doce toneladas que ha vuelto a ponerse en pie solo para tu selfie.

¿Para rematar? Navega en el barco turístico por los riberos (esas laderas del Tajo que son una fiesta botánica), lánzate al senderismo, MTB o cicloturismo por un camino natural o la Vía de la Estrella. Y al caer el sol, ríndete al astroturismo, flipa con el arte urbano de Muro Crítico o disfruta del teatro clásico en agosto.

¡A lo grande!