Hay viajes que empiezan en una carretera y terminan en un paisaje. Este empieza en Alcántara, entre piedras que llevan siglos aquí, y acaba en Monfragüe, donde conviene mirar hacia arriba. O hacia todos lados.
Por el camino aparecen dólmenes, castillos, ríos, dehesas y pueblos de frontera. La carretera pasa de la historia al paisaje casi sin avisar. Y cuando llega el Tajo, toca cambiar de ritmo: caminar, navegar, levantar la vista.
Te proponemos una escapada muy rocosa, de las que dejan huella, fósil en este caso. Da igual si te va la geología o no, los espectaculares paisajes de este recorrido por el geoparque Villuercas Ibores Jara te van a dejar sin aliento: sinclinales, anticlinales, crestones de cuarcita, pedreras y fósiles por doquier, bien regado todo por las cristalinas aguas de los ríos que nacen en estas serranías y rodeados de impresionantes bosques de alcornoques, robles melojos y castaños. Y Guadalupe al final del camino, como debe ser. Empezamos.
¿Te gustan los dólmenes? Pues esta escapada es lo más para disfrutar de un día a full de megalitos por la reserva de la biosfera transfronteriza de Tajo Internacional.