- 2 días
- 96 / 68 km.
- En coche / Moto
Hay viajes que empiezan en una carretera y terminan en un paisaje. Este empieza en Alcántara, entre piedras que llevan siglos aquí, y acaba en Monfragüe, donde conviene mirar hacia arriba. O hacia todos lados.
Por el camino aparecen dólmenes, castillos, ríos, dehesas y pueblos de frontera. La carretera pasa de la historia al paisaje casi sin avisar. Y cuando llega el Tajo, toca cambiar de ritmo: caminar, navegar, levantar la vista.
Dos días para cruzar una parte del territorio a tu aire, con algunas paradas imprescindibles y otras que bien podrían convertirse en el motivo del viaje.
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➸ DÍA 01 (96 km.) · Ver mapa
Alcántara → Zarza la Mayor → Portezuelo
➸ DÍA 02 (68 km.) · Ver mapa
→ Mirabel → Serradilla → Malpartida de Plasencia

Roma dejó aquí un puente
El comienzo perfecto. Roma dejó aquí un puente que lleva casi dos mil años haciendo de puente. Y vaya puente. Pero Alcántara es bastante más que su puente: calles señoriales, conventual de San Benito, memoria de la Orden de Alcántara y una historia que se puede recorrer tranquilamente a pie.

Silencio, Peña Buraca
Hay lugares que funcionan precisamente porque no parecen haber sido diseñados para el turismo. La peña Buraca es uno de ellos. Piedra, paisaje y un poco de misterio. Lo suficiente para detenerse, mirar alrededor y preguntarse qué demonios pasó aquí. No hace falta tener todas las respuestas. A veces, eso también forma parte del viaje.

Zarza la Mayor y un castillo con vistas al vecino
Llegamos a Zarza la Mayor y el paisaje empieza a contar otra historia. El castillo de Peñafiel, también conocido como Racha Rachel, se asoma sobre el río Erjas como si llevar siglos vigilando fuera lo más normal del mundo. Y, en realidad, casi lo es. Durante mucho tiempo, esta frontera fue un lugar de paso, conflicto, comercio y contrabando. Hoy podemos recorrerla con bastante más tranquilidad.

Si los canchos de Ramiro hablaran
A partir de aquí, dejamos de mirar lo que construimos para mirar lo que construyó la Tierra. Los canchos de Ramiro son una especie de adelanto de lo que viene. La piedra deja de ser puente, dolmen o fortaleza y empieza a convertirse en paisaje. Grandes paredes de cuarcita, río, dehesa y una biodiversidad que convierte este lugar en uno de los grandes escenarios naturales del recorrido.

El castillo de Portezuelo
Otro castillo. Otra historia. Y una roca que tiene unos cuantos millones de años. El castillo de Marmionda domina el paisaje de Portezuelo y añade otra capa de historia al recorrido. La leyenda habla de amores, tragedias y finales poco felices. La geología, mientras tanto, va a lo suyo. La espectacular cuarcita armoricana recuerda que mucho antes de que hubiera castillos, fronteras o leyendas, aquí ya estaban pasando cosas. Y bastante importantes.
FINAL
Aquí conviene parar. Mirar atrás y entender el viaje: hemos dejado el Tajo Internacional y estamos ya a las puertas de Monfragüe. Mañana la carretera continuará hacia Mirabel, Serradilla y el corazón de la reserva de la biosfera, entre cuarcitas, dehesas y grandes paisajes. Por hoy, basta. El castillo ya ha hecho de vigía y empieza a vislumbrar el vuelo de grandes rapaces.

Mirabel y sus árboles singulares
Aquí te esperan 3 grandes sorpresas: primero el castillo medieval, segundo y un poco más abajo, la dehesa con dos árboles singulares, el Padre Santo y el de la Dehesa. Y por último, el sendero de la Umbría de Barbechoso, por si aún estás falto de bosque mediterráneo.

Los dones de Serradilla
Antes de meternos de lleno en la naturaleza, merece la pena detenerse en Serradilla. TOP → El santuario del Cristo de la Victoria, el centro de interpretación de la Huella del Hombre y la ruta de la Garganta del Fraile (reconocida como Mejor Sendero Homologado de España en 2022).

El Tajo en barco
Una de las mejores maneras de entender Monfragüe es dejar la carretera y entrar en el río. Desde Serradilla existen experiencias de navegación por el Tajo que permiten acercarse a un paisaje difícil de ver desde tierra y observar el entorno sin romper su tranquilidad.

El castillo de Monfragüe
Domina el paisaje desde lo alto y ofrece una de esas panorámicas que explican por qué este lugar tiene el reconocimiento que tiene. Desde aquí el Tajo, los roquedos y el bosque mediterráneo forman un paisaje difícil de discutir. → TOP: acércate al mirador con vistas a Peña Falcón. Los ojos fértiles.

Peña Falcón y el Salto del Gitano
Llegamos a uno de los grandes escenarios naturales de Monfragüe. Peña Falcón, frente al Salto del Gitano, es territorio de buitres leonados, buitres negros, cigüeñas negras, alimoches y otras grandes rapaces. → TOP: lleva prismáticos. Y paciencia. Las aves no trabajan con horario de oficina.

Una población dentro parque nacional
Villarreal de San Carlos es el pequeño núcleo que funciona como uno de los centros neurálgicos para conocer el parque nacional de Monfragüe. Aquí podemos parar, informarnos sobre los itinerarios y entender mejor el territorio que acabamos de atravesar. Porque después de verlo desde la carretera, quizá haya llegado el momento de caminar un poco. → TOP: Monfragüe tiene varios itinerarios señalizados y diferentes maneras de recorrerlo según el tiempo y las ganas de cada viajero.

Centro de interpretación Norte Jesús Garzón
Después de dos días siguiendo el Tajo, atravesando dehesas, gargantas y sierras, y mirando más veces al cielo de las que uno tenía previsto, llegamos al centro de interpretación Norte Jesús Garzón. Es un buen lugar para poner nombre a todo lo que hemos visto y entender por qué este paisaje merece ser cuidado.
FINAL
Hemos empezado en la Raya, donde el Tajo hace frontera, y terminamos en Monfragüe, donde el río, la dehesa y la cuarcita armoricana nos describen años de evolución. Entre medias han quedado puentes romanos, pueblos, castillos, roquedos alados, árboles con memoria y unas cuantas curvas que no salían en la cuenta.